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NO SOPORTO A MI FAMILIA, ¿QUÉ HAGO?

Conflictos familiares ¿Son normales?

Toda familia ha experimentado al menos un conflicto alguna vez, bien sea simple o muy complejo. Cada familia tiene sus altos y bajos, así que este es un tema del que todos necesitamos conversar porque, aunque quizás eres bendecido con una familia en la cual se vive en armonía y estabilidad es importante saber cómo enfrentar los problemas familiares a manera de prevención, es como cuando tomas agua, aunque no tengas sed, porque sabes que si no lo haces probablemente tendrás luego una deshidratación o un problema de salud más delicado.

La familia debería ser nuestro primer punto de apoyo terrenalmente hablando cuando tenemos caídas, pero, lamentablemente para muchos la familia llega a significar un problema constante. Cuando llegas al punto de que prefieres conversar con otras personas que hacerlo con tu propia familia, es porque realmente algo no anda bien.

¿Sabías que en Juan 10:10 dice: el ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir? ¿Qué quiere decir esto? Que desde la primera pareja Dios ha querido establecer una familia que se deje moldear por él, que cumpla con sus estatutos, una familia de amor y unidad, pero el enemigo siempre ha querido destruir los planes de Dios e intenta entrar a las familias con engaños, infidelidades, mentiras, vicios, desorden, peleas, etc; de manera que la unión perfecta que Dios creó se convierte en algo no deseable, en conflictos familiares, en desordenes, peleas, etc.

Te quiero mostrar con algunos ejemplos cómo por causa de haber dejado entrar al enemigo en nuestros hogares, ya sea por actitudes, acciones, pecado, etc el enemigo ha entrado a nuestra familia trayecto conflictos. tenemos algunos ejemplos, de muchos que podemos encontrar en la biblia:

a.      Adán y Eva tuvieron conflictos al desobedecer al Padre y aprendieron dentro de esas dificultades que tenían que escuchar a Dios. Caín y Abel tuvieron diferentes patrones de comportamiento, de hecho, el primer asesinato del mundo fue el cometido por Caín contra su hermano.

b.   Jacob tampoco tuvo una familia muy ejemplar ya que entre sus doce hijos también hubo algunas tendencias al conflicto, Jacob tenía preferencias por José quien además tenía sueños donde era superior a sus hermanos, cosas que causaron en ellos una envidia hacia él que los llevaron a actuar en su contra.

c.    David era un hombre cuyo corazón agradó muchísimo al Señor, dice la Biblia que su corazón era conforme al de Dios, sin embargo, vemos que era de emociones volátiles, que se dejó llevar por los deseos sexuales y cayó en la infidelidad, sus hijos le causaron múltiples problemas, que tuvo varias esposas, adulteró, asesinó, en fin, tuvo bastantes y complejos conflictos familiares.

Como puedes ver los conflictos familiares si son normales pero porque dejamos puertas abiertas para que entren y hagan de nuestro hogar un set de riñas y peleas. ¿Es posible que la familia perfecta exista? Estamos lejos de la perfección pero tenemos un Dios perfecto que nos ayuda en todo y que como dice en Juan 10:10 yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia; Jesús quiere entrar a tu hogar y ordenar todo, ayudarte con ese hijo rebelde, con el esposo sumergido en el alcohol y los vicios, con esa esposa infiel, etc. El quiere darle vida a tu familia quiere mostrar su amor a través de los tuyos.

 

Efesios 4:2-3 dice: Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Se que no es tan fácil a veces cumplir esto, pero la buena noticia es que contamos con la gracia de Dios, por eso es necesario que vayamos en oración a Él y le pidamos que nos ayude a alcanzar y mantener esa humildad, esa mansedumbre, esa paciencia, ese amor y esa paz. Si tú estás pasando por situaciones difíciles en tu entorno familiar, no es momento de huir ni de esconderte, este es el momento de dar la batalla porque Dios te dice: tendrás recompensa. 

Tipos de conflictos en la familia

Hay varias maneras de clasificar los tipos de conflictos familiares, sin embargo, acá vamos a mencionar dos:

a. Problemas de origen menor: Muchas veces los conflictos generados en la familia se deben a cosas pequeñas que llegan a causar grandes problemas o heridas que nos hacen actuar inadecuadamente. Como:

  • Discusiones por lo que va a ver en la televisión, por elegir un lugar para ir de paseo, por una comida, por la ropa.
  • Discusiones con nuestros hijos porque no hacen las cosas que queremos como las queremos y cuando la queremos. Hijos rebeldes, irrespetuosos y que incluso tienen amistades que no nos agradan. Jóvenes que se sienten incomprendidos y controlados, así como también están los casos de aquellos que se sienten solos.
  • Conflictos porque cocinaste carne y no pollo, o porque no cocinaste a la hora que te dije,  porque compraste vasos de otro color distinto al que yo quería, porque se acabó el azúcar, porque alguien fue impuntual, y muchos otros motivos que si los evaluamos cuando no estamos molestos, realmente eran cosas que se podían conversar y solucionar.

b. Problemas de origen mayor: podría ser un embarazo, problemas con drogas, alcohol u otros vicios, infidelidad, enfermedad, finanzas, mentiras, entre otros.

Lo que si debemos tomar en cuenta es que muchos problemas se deben a mala comunicación, querer controlar y cambiar a la otra persona a nuestras fuerzas, falta de perdón, en fin, es necesario que nos dejemos guiar por Dios para moldear nuestro carácter y poder mejorar nuestra vida familiar.

Necesitamos a Dios, necesitamos de su intervención y de que el venga a hacer su voluntad en nuestra familia, porque Él fue el de la idea de la familia, Él sabe exactamente lo que quiere con nosotros, dejemos que el mejor escultor comience a moldear a su voluntad nuestra familia y que edifiquemos casa sobre sus pilares y estatutos para que como dicen las escrituras cuando lleguen las pruebas nuestro hogar se mantenga sobre la roca y nada ni nadie lo destruya.

Consejos a la hora de resolver conflictos familiares

Consejo 1. Identifica la causa del conflicto. Los conflictos son como la fiebre en tu cuerpo cuando hay una infección, tu puedes tomar medicamento y ponerte pañitos para bajar la temperatura, pero no vas a sanar del todo si no atacas la infección.  No vas a lograr una real solución si no buscas cuál fue la raíz del problema. Cantares 2:15a. Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas.

Consejo 2. Reconoce tus fallas y toma las medidas necesarias. Esto cuesta mucho hacerlo, pero realmente es sumamente importante si quieres de verdad sanar y restaurar la relación con tu familia. Siempre vale la pena que hagas los ajustes que debas hacer que estén a tu alcance por el bienestar de tu familia y pedir perdón si es necesario porque Dios espera que tu cuides lo que él te dio y te pedirá cuentas por ello. Es necesario que muestres una actitud determinada de cambio.

Sin embargo, se sabe que a veces no todos van a estar de acuerdo con las decisiones tomadas y no se trata de cumplir los caprichos de todos, se trata de realizar acciones sabias con la intención de traer orden y sanidad interior a la familia.

Consejo 3. Identifica cuando algo no depende de ti. Ya vimos que, si solucionar el problema depende de mí, yo debo hacer todo lo que me sea posible para enmendar esa situación por la que estoy pasando con mi familiar o familiares, pero también es necesario que sepas que no todo es tu responsabilidad y no debes dejarte engañar con las mentiras que te digan de que algo es tu culpa cuando no depende de ti.

Habrá momentos en que quizás habiendo puesto todo de tu parte, el problema continúa y ahí es cuando el enemigo aprovechará para hacer lo que mejor sabe que es mentirte, acusándote de cosas que no son tu culpa, que se escapan de tus posibilidades. Tu trabajo es asegurarte de que el problema no es tu responsabilidad y de cumplir tu rol siendo el mejor hijo, la mejor hija, la mejor esposa, el mejor esposo, el mejor hermano, la mejor hermana, de manera que, si aun así la otra persona no tiene la intención de hacerlo bien, no justifiquen sus malas acciones alegando que tú les diste el mal ejemplo o que los incitaste a actuar mal.

Por ejemplo: Si tu has sido un buen padre o una buena madre y aún así tu hijo ha decidido tener malas amistades o desviarse a hacer cosas incorrectas, no te sientas culpable, solamente ora para que Dios trate con él o con ella y tu sigue cumpliendo tu rol y siendo el mejor padre o la mejor madre, Dios conoce tu corazón y Él es justo, no te tendrá por culpable siendo inocente.

Algo similar para con conflictos entre hermanos, parejas u otros vínculos.  

Tienes que saber que en los problemas familiares es necesario que cada persona esté dispuesta a poner su granito de arena para solucionarlo, puede que tu tengas la mejor intención pero que las demás personas de tu familia no la tengan, porque es algo personal, no es algo que tu puedas transferir de tu corazón al suyo.

Por eso el cuarto consejo que te doy es:

Consejo 4. Pídele a Dios que intervenga en este conflicto. Una vez que identificaste la causa del problema, hiciste en ti los cambios que debías hacer y garantizaste que el problema no depende de ti, no puedes hacer más nada que orar. Ciertamente Dios conoce todo lo que está viviendo tu familia, pero Él no va a intervenir hasta que no se lo pidas.

No trates de arreglar las cosas humanamente, no vas a poder. Si ya hiciste lo que te corresponde debes dejar que Dios haga su parte y aprender a descansar en Él. Para que Dios pueda meter su mano, debes sacar las tuyas y eso aplica para toda área de tu vida.

Consejo 5. Libérate de culpas. No te sientas mal si ya estás haciendo todo lo que está de tu parte y le entregaste tu carga al Señor, no aceptes las acusaciones que te dicen que tu hijo es así porque tu lo permitiste, que tu hogar es tóxico por tu culpa, que tu cónyuge es así porque tu no haces nada para detenerlo o detenerla.

Jeremías 31:29-30 dice: En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias tendrán la dentera.

Esto quiere decir que el Señor no va a juzgar a nadie por el pecado de otro.

También es importante en este punto que dejes de compararte o permitir que te comparen con otros, tu caso no necesariamente tiene que ser como el que ha pasado otra persona. Dios tiene una manera de tratar con cada uno y puede que incluso con este proceso te esté formando, entrenando para que tu luego de superar esto puedas ser usado para ayudar para otros a superar sus propios conflictos familiares.

Ten en cuenta esto: la intensidad de los problemas que pasamos, pueden determinar el nivel al cual Dios nos quiere llevar para utilizarnos.

Disfruta a tu familia

Desde el Génesis podemos ver que la familia fue un diseño de Dios y que la familia ideal para Él era que el hombre y la mujer compartieran juntos por siempre e instruyeran a sus hijos en sus caminos. Y aunque ya vimos que ese ideal ha sido arrastrado por todos los tiempos, sabemos que sin importar cuál sea nuestra situación, debemos cumplirlo y eso agrada al Señor.

Es importante que tomes en cuenta que la biblia define reglas para cada rol dentro de la familia, sus deberes, derechos y responsabilidades, sin comprender eso quizás no puedan resolver los conflictos y tener esa armonía que tanto necesitan.

Imagina una familia donde todos sean cabeza, donde los hijos jamás obedecen, donde los padres siempre maltratan y abusan a sus hijos, imposible solucionar así.

Nadie dice que siguiendo los consejos de Dios va a ser todo perfecto, por algo Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, PERO también dijo: Confiad, yo he vencido el mundo (Juan 16:33).

¿Sabías que la palabra hogar viene de la palabra hoguera?, se originó en el pasado para describir el lugar de las casas donde se reunía toda la familia alrededor de la hoguera para calentarse, comer, dialogar, leer, cantar, compartir. Ese era el centro del hogar. Pero esas costumbres se han quedado atrás, las hemos olvidado, porque ya ni siquiera se costumbra en muchas casas comer en la mesa juntos o ver la televisión juntos. Hoy todos tienen su vida aislada, sumergidos en los celulares.

Hogar es un lugar agradable y acogedor donde nos gusta estar. El Salmo 90:1 dice: Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar!. Te pregunto: ¿Es Dios tu hogar? ¿Es tu familia tu hogar?

Parte de disfrutar de la vida es disfrutar a tu familia. Hoy te invito a tomar la decisión de hacer que tu hogar sea un dulce refugio, toma tiempo para disfrutar a tus hijos, para disfrutar y pasar tiempos agradables con tu cónyuge, compartir con tus hermanos, gozar de tu familia en general.

La base de las relaciones y lo que debe guiarnos a resolver nuestros problemas familiares, es el amor que Dios ha depositado en nosotros, recuerda que tenemos tres prioridades en la vida: Amar a Dios, amarnos a nosotros mismos y amar al prójimo. Y hay algo respecto a esto que debo aclararte, amar es una decisión.

No es casualidad que en estos tiempos Dios haya permitido que las familias tuvieran que pasar mucho tiempo juntos, guardados en casa. Dios nos está dando la oportunidad de restaurar nuestras relaciones familiares.

Quizás los problemas que han pasado entre tú y tu familia han apagado el amor, han hecho que se vean con desprecio, pero tu puedes tomar la decisión hoy de hacer que eso cambie. Sigue los pasos que te mencioné antes y deja que Dios actúe, decide Hoy, no mañana, HOY,  amar a tu familia. Mañana puede ser tarde.

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