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EL MÁS GRANDE AMOR

Hablar del más grande amor, es hablar de Dios. Alguna vez te has preguntado, ¿Quién es Dios?. En todas las épocas y culturas que han existido, la humanidad se ha preguntado en algún momento esto.

Si buscamos sustento bíblico, la primera descripción que recibe Dios en Génesis 1:1 es que es el creador de los cielos y la tierra, allí empieza todo, es lo primero que todo ser humano debe conocer de Él, lo cual, si lo meditamos un poco es algo sumamente fascinante, algo que sobrepasa nuestro entendimiento, Dios es entonces la razón por la cual existimos, ¿no te parece maravilloso?

Dios es Omnisciente (porque todo lo sabe), Omnipotente (porque todo lo puede), Omnipresente (porque está presente en todos lados a la vez) y por eso son muchísimos los nombres con los que se refirieron a Dios a lo largo de todas las escrituras, los cuales se fueron revelando a medida que daba a conocer los incontables atributos que Él tiene, y es que en su grandeza siempre manifiesta un aspecto diferente de su naturaleza a cada persona, dependiendo de las necesidades suplidas en cada quien.

Así se pueden conocer nombres como Abba (que significa Papá), Adonai (que significa Señor, Soberano o Amo), El Shaddai (que significa Todopoderoso), Anciano de días o El-Olam (que se usan para denotar su eternidad), Creador, Libertador, El Roi (que significa Dios que ve las necesidades), Jehová o Yahweh (que significa SEÑOR en mayúsculas para diferenciarlo de Adonai, éste es el único nombre propio de Dios), Jehová Jireh (que significa El Señor proveerá), Jehová Rafa (el Señor que sana), Jehová Nissi (el Señor es nuestro estandarte), Jehová Shalom (El Señor es nuestra Paz), Jehová Tsidkenu (el Señor es nuestra Justicia), Jehová M’Kaddesh (El Señor que santifica).

Y así podríamos pasar mucho rato hablando sobre los múltiples nombres de nuestro creador, lo que podemos ver es que, como les mencioné cada personaje de la biblia fue recibiendo la revelación de un nombre para Dios de acuerdo con la manera en que lo conoció.

Ahora bien, cuando hablamos de Jesús, debemos saber que Él también tiene muchos nombres que describen su carácter y el motivo de su existencia, de allí viene que lo describan como el Hijo de Dios, Cristo, el Buen Pastor, el Salvador, La luz del mundo, El Camino, la Verdad y la Vida, entre muchos otros atributos.

Concretamente Jesús fue el Hijo de Dios enviado a la tierra para morir por nuestros pecados (más adelante hablaremos un poco más sobre esto), Jesús además es Dios, dice el evangelio de Juan que Él y el Padre son uno y que el que lo ha visto a Él, ha visto al Padre. De hecho, otro de los nombres que recibe Dios es Elohim para denotar su trinidad (es decir Padre, Hijo y Espíritu Santo, que son uno solo).

En conclusión, podemos ver que al tratar de definir quiénes son Dios y Jesús, realmente nos quedamos cortos de palabras. Y realmente saber quién es Dios más allá de lo que yo te diga, dependerá de cuánto tú quieras conocerlo. Lo que yo te recomiendo, amigo y amiga que me estás oyendo es que te tomes un tiempo para leer la biblia y le pidas al Espíritu Santo que le hable a tu corazón y estoy segura de que vas a saber quién es Dios.

El Más Grande Amor

Es imposible hablar de la Cruz sin antes mencionar cómo entró el pecado al mundo. Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, en ellos estaba la eternidad, porque ellos fueron creados a imagen y semejanza de Dios, pero ¿qué pasó?. Todos hemos oído o leído alguna vez la historia en el libro de Génesis donde dice, en resumen, que había un árbol en el Edén del cuál Dios les había dicho que no comieran, porque el día que lo comieran iban a morir. Pero apareció la Serpiente (que es una figura de Satanás o El Diablo) y los persuadió para que ellos desobedecieran ese mandato que habían recibido del Padre e hizo que comieran de ese fruto.

El hecho de que ellos desobedecieran a Dios significó un acto de rebeldía y fue así como entró el pecado por primera vez al mundo y se desató una serie de maldiciones sobre toda la humanidad, entre las cuales está el hecho de que no somos dignos de su presencia porque Él es Santo y nosotros, por herencia de Adán y Eva, llevamos el pecado en nuestra naturaleza.

Ahora bien, muchos pensarán: Pero, Dios dijo que iban a morir y no murieron por comer la fruta. Pues, físicamente no murieron, pero lo cierto es que, sí hubo una muerte que no es física, sino una muerte espiritual, ellos perdieron la vida eterna fueron destituidos del Reino de Dios y no hay nada más grave que eso, tu cuerpo puede estar vivo, pero existe un mundo espiritual que es igual o más real del que vivimos, donde estar muerto realmente es una tragedia muy triste.

Pero todos alguna vez hemos oído que hay una buena noticia para eso, hay un final feliz para esa historia.

Para Dios fue algo inmensamente triste perder a sus hijos, ver cómo la humanidad tomaba caminos que Él no tenía planeados para nosotros. Por eso tuvo que idear un plan para salvarnos de esa perdición a la que estábamos destinados por la eternidad, ese plan requería un sacrificio, un derramamiento de sangre, pero no de cualquier ser, tenía que ser un ser perfecto, sin mancha, santo, sin pecado para poder anular toda maldición que se levantó por causa de la rebeldía de Adán y Eva.

No había más nadie en el mundo que cumpliera estas características que Su Propio Hijo, Jesús. Ese fue el propósito del nacimiento de Jesús, Él vino a este mundo para morir en la Cruz y esa Sangre que derramó fue el puente que usó Dios para poder restaurar su relación con nosotros. Era eso o destruir a toda la humanidad, Jesús prefirió dar su vida y obedecer al Padre que vernos destruidos por causa de nuestros pecados.

Quiero que visualices lo que Jesús tuvo que sufrir, la biblia dice que recibió el castigo que se merecía toda la humanidad, que era tanta la carga que  desde la planta de su pie, hasta la cabeza no quedó nada sano en su cuerpo, su rostro quedó totalmente desfigurado, respirar las últimas horas de su vida era una real agonía y su cuerpo perdió hasta la última gota de sangre. Pero quiero que también internalices que esto fue con un propósito, esto absorbió todas tus iniquidades, esto te dio acceso al Padre, te dio sanidad, te dio prosperidad, te dio la conquista de tus sueños, te dio todo lo bueno que puedas imaginar, porque fue para darnos vida en abundancia.

La Más Grande muestra de amor que existe y existirá por todos los tiempos fue que Dios diera a su propio hijo para morir para poder salvarnos y que Jesús, teniendo el poder y autoridad para decidir no hacerlo, obedeciera hasta el último momento.

Yo creo que cualquiera en este grupo que le digan que tiene que dar la vida de su hijo a cambio de salvarle la vida a todos los demás en el mundo (incluyendo asesinos, violadores, ladrones y todo lo perverso que se nos pueda venir a la mente), dirían que no sin pensarlo, y ¿que tal si te dijeran que eres tu quien tiene que hacerlo?

Es un cuadro complicado, ¿verdad? Pues así de grande es el amor de Dios para con nosotros, su amor es el más alto estándar que podemos encontrar y es incondicional, por eso la biblia dice que Dios es amor. Hay 4 tipos de amor, que son: Amor Estogue (o natural como el de una madre por su hijo), Amor Filia (o fraternal que es para amigos o familia), Amor Eros (o emocional que es para la pareja) y Amor Agape (o incondicional, este es el amor de Dios, un amor que no depende de cómo seas tú, que nos entrega aún sin que lo merezcamos).

El mayor deseo de Dios es que todos podamos aceptar y recibir ese amor Agape, que empieza por reconocer y aceptar ese sacrificio tan incomparable que hizo Jesús en la cruz. El quiere que entendamos que en ese suceso que fue hace más de 2000 años hubo un intercambio, que tiene vigencia todavía donde todo lo malo que hay en nosotros fue depositado sobre Jesús, para que podamos recibir a cambio todo lo bueno que Dios tiene para nosotros y eso incluye todas las áreas de nuestra vida. Una vez que tu recibes esa revelación, espiritualmente ocurre el intercambio.

Y sabemos que Él tiene el poder de simplemente hacer que todo sea perfecto en nuestras vidas con sólo mover un dedo de su mano o pronunciar una palabra, pero existe algo que se llama libre albedrío que nos da la libertad de elegir lo que sea de nuestra preferencia.

Y qué es lo que tienes que elegir, es simplemente tomar la decisión de soltar todo lo que tienes a sus pies para que Él te de todo lo que tiene para ti, pero tienes que tomar la decisión de decírselo, porque por ese mismo libre albedrío que Dios nos entregó, Él no se va a meter donde no lo llamen, Él simplemente está esperando que tu le digas “Ven” para empezar a obrar.

Recibir a Jesús en tu corazón

Alguna vez todos probablemente hemos escuchado algo acerca de recibir a Jesús en tu corazón. Una frase que ha generado cierto bloqueo en muchas personas, ¿por qué? Porque se han creado conceptos basados en lo que la religión ha dado a conocer.

Hoy quiero que abras tu mente y entiendas algo: Dios no quiere que tu seas parte de ninguna religión, Dios quiere que tu tengas una relación con Él, es algo mucho más simple de lo que se ha formado en nuestros pensamientos por años.

Ese intercambio del cual venimos conversando que recibimos con la muerte de Jesús en la Cruz, solamente se recibe cuando lo confiesas con tu boca y lo crees en tu corazón, porque en el mundo espiritual, rompes cadenas cuando tu lengua lo pronuncia, no es por religión, es lo que dice la Palabra de Dios.

Aceptar a Jesús en tu corazón, seguramente no te hará sentir nada diferente en el momento en que lo hagas, y quizás no sentirás corrientazos, ni fuego, ni vas a levitar por confesarlo, pero algo si ten por seguro, hay un proceso que va a empezar en ti, porque le estarás diciendo a Jesús: Eres bienvenido a mi vida, yo quiero aceptar ese intercambio.

En la imagen puedes ver 9 cosas que le entregas a Jesús cuando lo aceptas en tu corazón y las 9 que el te da a cambio (Le entregas el pecado y te da salvación, Le entregas injusticia y te da Justicia, le entregas Muerte y el te da Vida, Le entregas maldición y te da Bendición, Le entregas pobreza y te da riqueza, le entregas la vergüenza y te da identidad, le entregas el desprecio y te da gracia, y este último puede resumir todo le entregas tu vieja naturaleza y te da la oportunidad de nacer de nuevo.

Reflexión final

¿Sabes? Hemos sido engañados con eso de que todos los seres humanos somos hijos de Dios y no es así, todos somos su creación y a todos nos ama Dios sin importar como seamos, pero la biblia dice que Él le dio el derecho de ser llamados hijos de Dios, sólo a los que reciben y creen en Jesús en su corazón.

 Es importante que tu sepas que Jesús es la única puerta que nos lleva al Padre y que nos llevará al Cielo cuando partamos de este mundo. Por más imitaciones de esa puerta que puedan existir y que hayas podido ser engañado al atravesarla para acercarte a Dios, hoy necesitas saber que solamente es a través de Jesús que podemos ser salvos.

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