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CÓMO SOBRELLEVAR EL DUELO

Este es un tema muy importante, en el cual todos debemos prepararnos, ya que muchas veces no sabemos cómo sobrellevar el duelo. Pero, aunque nos duela y temamos hablar de esto, debemos abordarlo porque todos algún día lo experimentaremos, ya que que esta existencia física realmente es algo temporal, somos un pequeño evento que ocurre en la tierra en medio de la eternidad.

El duelo es la forma individual que tiene cada quién de reaccionar ante una pérdida, en cada persona se puede dar de manera diferente, con diferentes respuestas. Cuando pasas por esto, es como si dentro de ti hubiese una revolución de emociones, algo que no sabes ni siquiera definir ni explicar, donde por supuesto el origen es el dolor de que ya no lo verás. El duelo es un adiós a ese ser querido que ha partido de esta tierra. Lo cierto es que debemos dejar ir para poder replantearnos la vida sin esa persona, para poder continuar, pero no es olvidarlo, nunca olvidaremos a esa persona que amamos tanto, en tu corazón siempre vivirá.

Evidentemente, el dolor expone nuestros sentimientos, nos vuelve vulnerables. Si tú estás atravesando el dolor de haber despedido a un ser querido tienes que saber que está bien llorar y expresar tu dolor, Eclesiastés 3 dice que hay tiempo para llorar y hay tiempo para reír, por lo cual no debemos subestimar que necesitamos un tiempo para llorar la pérdida de un ser querido, pero debes darle un tiempo a tu duelo y tienes que comprender que la vida sigue. Puedes tener todos los argumentos para quedarte toda la vida sufriendo en ese duelo y para estar herido, triste, escondido, pero esto depende de lo que tu decidas. Y hoy quiero asegurarte que nunca estarás solo porque Dios siempre te va a sostener y te tomará de la mano si tu echas tu carga sobre él.

En la vida podemos atravesar otros tipos de duelo que no necesariamente tienen que ver con la muerte, pero son pérdidas que también son de gran importancia y que a veces no son reconocidas, como las pérdidas de relaciones, de capacidades, pérdidas materiales. Por ejemplo, tenemos aquí algunas:

  • La separación de tus padres.
  • Experimentar el divorcio.
  • Ver tu negocio irse a la quiebra.
  • Ser víctima de un robo.
  • Perder una ilusión.
  • Perder la juventud.
  • Sufrir un problema de salud.
  • Perder la confianza en alguien.
  • Perder a tu mascota.
  • El aborto.
  • La esterilidad.
  • Ser víctima de abuso sexual o de otro de tipo de abusos.
  • La amputación de un miembro.
  • Cambio de lugar de residencia, incluyendo mudanza a otra ciudad, otro país, otro trabajo, etc.

No todas estas pérdidas generan un duelo, sin embargo, habrá factores psicológicos, sociales y espirituales que pueden ocasionar que ellas deriven en un sufrimiento o duelo.

Hay pérdidas tan devastadoras que te pueden dejar sin aliento, sin ganas de luchar y que probablemente nos haga pensar que ya nuestra vida no tiene ningún sentido, por ejemplo, la pérdida de un hijo, nadie se espera nunca perder a un hijo, esto es algo que sobrepasa los límites de nuestra lógica. Esto sin subestimar lo que es perder un hermano, a tus padres, cónyuge o cualquier familiar o incluso un amigo. No te pido que lo entiendas porque como humanos no podemos comprender por qué nos pasan estas cosas.

Tu te preguntarás ¿pero por qué a mi? ¿Por qué Dios permitió que me pasara esto? Pero yo hoy te doy un consejo, no le preguntes a Dios por qué, pregúntale para qué. Porque podemos estar confiados que en medio de la prueba Dios siempre nos prepara para algo.

Es cierto que amamos profundamente a nuestra familia y que a veces al solo imaginar perder a alguno de ellos no podemos ni siquiera medir cuán grande sería el dolor, pero te digo algo amado, amada, tenemos que estar preparados para ello, no se trata de vivir pensando en que tu ser querido va a morir mañana, pero todos deberíamos meditar sobre cómo vamos a sobrellevar ese día en que estemos de luto por un ser amado.

Sabemos que realmente, nada puede reemplazar a esta persona y por eso es que necesitamos a Dios, quien es el único que entiende completamente ese vacío que ha dejado esa ausencia y lo puede llenar con su amor y misericordia infinitos.

Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Jesús sabía que íbamos a vivir aflicción, no hay nadie sobre la faz de la tierra que no vaya a experimentarla alguna vez, pero ¿sabes algo? La diferencia la hace el Señor, él ha vencido al mundo, él ha vencido todo dolor.

Hoy detente a pensar que Dios está depositando en ti una unción especial para que tu puedas ayudar a otras personas que atraviesen por un duelo también. Permítete conocer más profundamente el amor de Dios y su misericordia para que puedas hacerlo, no hay nada más dichoso que poder ayudar a otros con tu testimonio.

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  • Las etapas del duelo

Hay 5 etapas explicadas por la psicología que se viven en el duelo:

1era etapa, Negación o evitación: es el primer impacto, es esa fase en la que no aceptamos lo que ha ocurrido, no podemos reconocer lo que pasó y tendemos a negarlo y a decir que no puede estar pasando eso, que todo está bien. Es como un mecanismo de defensa.

2da etapa, Ira: aquí experimentamos rabia hacia terceros o hacia nosotros mismos, aquí nos podemos cuestionar, si hubiera hecho tal cosa, ella o el seguiría vivo, o esto no habría pasado. También podemos llegar a pensar que no es justo lo que pasó, que por qué Dios ha permitido esto.

3era etapa, Negociación: esta etapa se manifiesta por ejemplo en la fantasía de situaciones en las que no habría ocurrido esta pérdida, como que habría pasado si?, es como si se buscaran estrategias para cambiar el resultado final en la mente de la persona. También puede ocurrir, por ejemplo, cuando nos enteramos que una persona va a morir, que está mal o que está posiblemente agonizando y empezamos a negociar con Dios desesperadamente, pidiéndole que le salve la vida y le prometemos a cambio ser mejores personas, ir a la iglesia, o alguna otra cosa. Es importante mencionar en este punto amigos que, si bien es cierto que Dios es misericordioso, escucha nuestras oraciones y nos ama infinitamente, también debemos aceptar que él es soberano, que él tiene la última palabra y que quizás su voluntad no nos agrade pero es buena, agradable y perfecta, no tratemos de entender sus decisiones porque sus pensamientos son muy superiores a los nuestros y nunca vamos a alcanzar a entender su lógica, pero nunca dudes que Dios es fiel y es justo.

4ta etapa, Depresión: esta etapa se caracteriza por la sensación de vacío, una tristeza profunda donde puede haber un aislamiento, hay una sensación de que la vida no tiene sentido, de que todo está perdido.

5ta etapa, Aceptación: es donde finalmente comprendemos que la vida debe continuar, que no podemos devolvernos a lo que era antes. Aquí las personas logran recuperar la capacidad de sentir alegría y placer nuevamente.

No todas las personas que experimentan un duelo pasan por todas estas etapas o tal vez no las experimenten estrictamente en este orden ya que, como mencioné al inicio, el duelo es una reacción individual, cada persona lo experimenta de una manera distinta.

  • Cómo debo vivir ante un duelo

Como te he venido mencionando, el duelo es una prueba y te digo algo: debes tomar una determinación y decidir cuánto tiempo necesitas para vivir en esa prueba, tu decides ¿un año, 5 años, 20 años, toda la vida?

Estos son algunos consejos que quiero darte:

  • Reflexiona a quién quieres culpar, quizás culpas a alguien de no haber hecho algo específico por esa persona, quizás ese alguien eres tú mismo. Suelta la culpa, Jesús no te condena, no hay condenación en él, perdona a quien debas perdonar y perdónate a ti mismo.
  • Ten en consideración que tu familia te necesita, que la vida continúa, sigues aquí y hay personas que te aman mucho que siguen aquí, saca ese dolor, decide dejar que Dios sane tu corazón y disfrutar a esas personas que te rodean. Es vital que refuerces tu relación con tus familiares y amigos para superar esta etapa de tu vida, ya que ellos son ese tranquilizante natural que Dios ha puesto en la tierra para tu dolor e instrumentos que él mismo utiliza para demostrarte su amor.
  • Algo muy importante que debes considerar es no tomar decisiones importantes durante este tiempo de dolor profundo, ten paciencia y tómate tu tiempo.
  • Acepta las recaídas, hay días en que puedes sentir que el dolor es como el primer día, y que querrás llorar. Llora, realmente lo necesitas, no te sientas culpable por llorar, pero derrama tus lágrimas delante de tu Padre, él no te soltará, clama a él en esos momentos, él es y será tu paz.
  • Hay un punto en el que es importante que puedas hablar con tus seres queridos de lo que pasó, para que en tu interior puedas aceptarlo y transmitirle a ellos también que lo has aceptado.
  • Pídele a Dios que te revele cómo puedes ayudar a otras personas a través de tu experiencia, de manera que puedas transmitir a otros la consolación que tu recibes de parte de Dios.
  • Y por supuesto, refúgiate en Dios, y este es en realidad el más importante de estos consejos, pero lo dejé de último para enlazarlo al siguiente punto del cual vamos a hablar hoy.
  • Dios es tu consuelo

Generalmente, los que creemos en Dios transitamos por la vida confiados de que Él nos protege, pero en el estado de aflicción es donde verdaderamente tenemos que aplicar nuestra fe y descansar en él. Te invito hoy a reflexionar sobre esto y sobre la bendición que es estar vivos aún en medio de todas las pruebas que experimentamos, te sorprendería saber todo lo que puedes crecer en la tribulación.

Y no es que uno diga: venga la prueba, quiero la prueba para crecer, porque nadie quiere pasar por estos procesos, pero tenemos la esperanza de que en medio de este duelo puedes conocer al verdadero Dios, a nuestro consolador que es el precioso Espíritu Santo. Y Dios se glorificará no en la prueba propiamente, sino en como salimos de la prueba.

El Salmo 46:1-5 dice: Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

Esto quiere decir que Dios está en medio de tu dolor, hoy aférrate a esta palabra y siéntete fortalecido, Él es tu amparo y tu fortaleza. Si te apoyas en una persona quizás ella te va a dar toda la ayuda que humanamente pueda darte y sí, está bien recibir ayuda de nuestros seres queridos en estos momentos, pero cuando te apoyas primeramente en el Padre, recibirás un soporte sobrenatural, ilimitado, una ayuda infinita para que puedas superar esta pérdida.

Momentos así nos hacen reconocer la necesidad inmensa que tenemos de Dios en nuestra vida, incluso ateos han tenido que alzar su voz ante la pérdida de un ser querido para decir, Dios Ayúdame.

Es un momento para aceptar que no somos nada sin él, que somos pequeños, que no tenemos el dominio de nuestras vidas, que dependemos de nuestro creador.

No pretendemos decirte que el duelo por la partida de un ser amado se quita, el duelo siempre está allí, lo vas a extrañar y es natural, pero el Señor está contigo, no lo olvides, él es quien levanta tu cabeza, él calmará tu dolor en esos momentos en los que sientas que no puedes más, tu fortaleza vendrá de él. Refúgiate en su palabra y dedica tiempo a la oración, créeme amado y amada que me estás escuchando, que en la relación con él hallarás ese sosiego que necesitas.

Fíjate bien, en quién soltando tu dolor, quizás lo has estado cargando en tus propias fuerzas, y si así es, te tengo una mala noticia, no vas a poder. El Señor es el único que puede llevar esa carga de manera que tu puedas continuar tu vida y cumplir con tu propósito en este mundo, y te digo algo: el motivo de tu existencia no es el eterno sufrimiento.

Te voy a leer Isaías 43:1-2, Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.

2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Dios te está llamando, por tu nombre propio, Ortencia, María, José, Alcida (poner nombres de otras personas que sepamos que están pasando por esto), cual sea tu nombre, toma esta palabra para ti.

Y es importante que si tu no has recibido a Jesús en tu corazón o si has estado lejos del Padre hoy atiendas a este llamado, y repitas conmigo esta oración: Señor Jesús, hoy te pido que perdones todos mis pecados, límpiame con tu preciosa sangre, hoy te abro mi corazón para que lo sanes y mores en él y te reconozco como mi único y suficiente salvador, reconozco que te necesito en mi vida, te entrego toda mi aflicción y prometo seguir tus pasos y atender a tu llamado. Amén.

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