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CÓMO SANAR HERIDAS DEL CORAZÓN

¿CÓMO SABER QUE TENGO UNA HERIDA EN EL CORAZÓN?

Te invitamos a descargar este pequeño test para que puedas identificar heridas en tu corazón que tienes pendientes por sanar.

IDENTIFICADOR DE HERIDAS

“El apóstol Pablo enseñó que ‘la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación… pero la tristeza del mundo produce muerte’ 2 Corintios 7:10. La tristeza según Dios inspira al cambio y a la esperanza por medio de la expiación de Jesucristo. La tristeza del mundo nos desanima, apaga la esperanza y nos persuade a ceder a más tentación.

Así como una herida física puede dejar su cicatriz que nos hará recordarla en el futuro, de forma similar pasa con las heridas del corazón o heridas emocionales, hay huellas que quedan y que cada vez que la vemos, nos hacen recurrir en nuestra mente a esa situación que pasamos y revivir el dolor, la rabia, la impotencia o cualquier emoción negativa que hallamos experimentado en ese momento. Y… ¿Te ha pasado que tienes una cicatriz en tu cuerpo que no recuerdas qué la causó?, eso también puede suceder con las cicatrices que dejan las heridas del corazón y de allí lo importante de aprender a identificar qué comportamientos o actitudes comunes en mí son consecuencia de alguna herida no sanada del pasado.

Algunas formas de identificar que tengo una herida en el corazón son: la baja autoestima, sentirte menos que los demás, sentirte solo e indefenso en la vida, necesidad de aprobación o de ser amado y protegido por una persona, desconfianza en quienes te rodean o en tu pareja, celos, dependencia emocional, sentir que los demás son más importantes que tu o lo contrario, problemas de carácter, sentir rencor u odio hacia alguien, problemas para relacionarse con las personas, y un largo etcétera. Pero, en resumen, todo lo que sientas que añade tristeza y no gozo a tu vida.

Usted nunca se va a mejorar por su propia cuenta. Si pudiera ya lo habría hecho…y no puede. Usted necesita de otras personas. Las personas con heridas profundas hacen cualquier cosa para evitar sentir dolor. Se drogan. Se embriagan. Toman pastillas. Tienen relaciones sexuales con personas que no conocen. Hacen cualquier cosa para tratar de detener el dolor. ¿Cómo puede sanar esas heridas del corazón y hallar así alivio? ¿Con el sexo? ¿Con las drogas? ¿Con el alcohol? ¿Con la pornografía? ¿Saben cómo pueden hallar alivio? Con Jesús. El mundo solo le puede ofrecer analgésicos temporales. Y el problema de los alivios temporales es que: el alivio no dura mucho tiempo, y son adictivos; nunca solucionan un problema. Y cuando usted deje de utilizar esos analgésicos, aun va a estar solo, avergonzado, amargado, enojado y sintiéndose sin valor. Deje de buscar alivio rápido. Eso no funciona.

Sabemos que tenemos una herida en el corazón porque hay memorias de su pasado que cuando las recuerda aún causan dolor en su vida.

CAUSAS DE LAS HERIDAS DEL CORAZÓN

¿De dónde vienen las heridas ocultas en su corazón? A veces vienen de la sociedad y de sus perjuicios, otras veces vienen de los miembros de su familia y esas son las que más duelen – las que vienen de los padres, de los hijos, de los hermanos y las hermanas, de los tíos y las tías, de tu pareja. Existe también una causa que afecta bastante dejando heridas profundas en nuestro corazón y ese es el rechazo; y este puede venir de diferentes maneras, quizás fuiste rechazado desde el vientre de tu madre, o quizás al nacer, o en la niñez (por tus familiares o amigos del colegio), el abandono de los padres, preferencia de los padres por los hijos, atropellos sexuales, crítica severa, etc.

Su cerebro es como una grabadora de cassettes. Ha grabado cada una de las experiencias que ha tenido a través de sus cinco sentidos. Lo ha grabado todo: bueno o malo, correcto e incorrecto, verdadero y falso. Pero aquí hay un problema: su cerebro no distingue entre las cosas que son verdaderas y las que son falsas. Cuando basa su vida en información defectuosa toda su vida tendrá un estilo derrotista. Va a construir una vida llena de fracasos y dolor. Algunos, durante su infancia, escucharon a sus padres u otras figuras de autoridad decirles: “Eres estúpido…eres feo…nunca vas a hacer nada con tu vida. ¡me da vergüenza llamarte mi hijo!. Eres torpe…eres tonto…¿Por qué no puedes ser inteligente como tu hermano/a?” Las cosas que le dijeron: “No sirves para nada” – eso se grabó en su cerebro y algunos tienen 20, 30, 40, 50 o 60 años y siguen escuchando esa grabación y se preguntan por qué hacen cosas que los hacen fracasar. Tienen hábitos y acciones que los llevan al fracaso y esos deben ser reemplazados por las verdades de Dios.

HAY DOS VERDADES QUE TE QUIERO COMPARTIR EL DIA DE HOY

Una – que todos tenemos una herida oculta. Al menos una. Una cicatriz emocional producida por alguien que nos lastimó seriamente en el pasado.

Dos – Las cicatrices emocionales toman más tiempo en sanar que las heridas físicas. Las personas han ido a la guerra y han regresado. Sus cuerpos se sanan, pero a veces toma años y años recuperarse de las heridas emocionales. Hay una buena noticia: Jesucristo quiere sanar sus heridas ocultas y puede empezar ese proceso hoy mismo.

En nuestro artículo anterior hablamos de que, en la Biblia, Dios tiene diferentes nombres hebreos de acuerdo a los beneficios que recibimos de Él. Uno de ellos está en Éxodo 15: “Yo soy Jehová Rafa” que quiere decir: Soy el Dios que sana”

 La Biblia dice: “sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.” Salmos 147:3 (LBLA). Hoy conoceremos a ese Dios Rafa que nos sana de todas nuestras heridas ocultas.

IMPORTANCIA DEL PERDÓN

¿Has tratado de correr una carrera de resistencia cargando un gran peso? Si lo has intentado sabrás que es imposible resistir y llegar a la meta cuando no llevamos solo lo indispensable para el trayecto, en lo personal considero que la mayor carga que el ser humano puede llevar en el corazón es el odio. El odio paraliza nuestra mente y no podemos tomar decisiones objetivas porque todo nuestro ser se entrelaza, nuestro ser integral (espíritu, alma y cuerpo) necesita de un balance y cuando una de ella está dolida las demás no funcionan correctamente.

No sé si has notado que el odio puede desencadenar enfermedades físicas, que el odio lleva a pensamientos de venganza los cuales muchas veces son llevados a la práctica y terminan metiendo a la persona en serio problemas fruto de que no sanaron correctamente su corazón. Y al final la persona más afectada siempre serás tú, no de quién planeaste vengarte ni de quien tienes rencor, sino tú. La palabra de Dios nos dice que el perdón más que liberar a los demás nos liberta a nosotros mismos. Cuando decidimos perdonar a quienes nos han ofendido podemos reposar porque nuestro corazón no tendrá ese peso que muchas veces se arrastra de manera innecesaria; el odio muchas veces nos impide estar delante de la presencia de Dios.

Cuando tomamos la justicia por nuestras propias manos nos olvidamos que Dios vio como nos hirieron, creemos que podemos resolver el asunto por nuestra cuenta pero no podemos. Deje que Jesús ajuste las cuentas. Confíe en que Dios cobrará la deuda. Dios vio lo que estaba sucediendo. Él vio el daño que te hicieron y Él hará justicia en el momento apropiado. Así que tiene que tomar una decisión: O se pasa la vida tratando de ajustar las cuentas o deja que lo haga Dios. “tú bien sabes las veces que he llorado”. Salmos 58.6b (BLS) ¿Sabe que Dios tiene anotado cada una de las lágrimas que ha derramado, las veces que ha sufrido injusticia, prejuicios, dolor y rechazo? Dios tiene un record de sus lágrimas y un día va a ajustar las cuentas porque Él es el Dios de la justicia. Nada ha pasado inadvertido por Sus ojos. La razón por la que aún guarda resentimiento es porque en su subconsciente piensa que si se olvida de la ofensa, los que lo lastimaron se saldrán con la suya – habrán ganado. Usted cree que al guardar ese resentimiento los va a lastimar pero no es verdad, sólo se está haciendo daño.

No se preocupe, el daño que le hicieron no va a ser olvidado. Dios lo va a recordar. Y si Dios va a recordar todo el daño que le han hecho tiene que dejar de pensar en ello y de desperdiciar energía con esos pensamientos. Jesús entiende lo que es al abuso. “Cuando Jesús sufrió, Él no amenazó con hacerlos pagar por su abuso. Él dejó todo en manos de Dios”. Jesús tuvo 06 heridas antes de morir. Una herida en la cabeza, otra en la cara, en la espalda por los latigazos, en las manos, en los pies y en un costado donde le clavaron la lanza. Pero la herida más profunda de Jesús fue la que guardaba en su interior – la de la traición. Jesús conoció el abuso, el rechazo, el odio, la injusticia. Jesús pudo destruirlos en un instante pero en vez de hacerlo, levantó sus manos y dijo “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. ¿Por qué debe perdonar a aquellos que lo lastiman? En primer lugar porque Dios lo ha perdonado. En segundo porque va a necesitar que lo perdonen mucho más en el futuro. Y en tercer lugar porque esa es la única manera en que va a poder sanar. No hay otra manera. Tiene que dejar ir su deseo de vengarse.

JESÚS QUIERE SANAR LAS HERIDAS DE TU CORAZÓN

Tú te estarás preguntando, ¿cómo Jesús hace eso? Pues hay 4 pasos que debemos seguir si queremos que el Señor sane nuestras heridas. Cuando leemos acerca de la vida de Jesús vemos que él sanó a muchas personas – física y emocionalmente. Y Hay ciertos patrones y principios que se repiten una y otra vez acerca de la manera en que Él trataba con las personas. De esos patrones es que hoy te quiero compartir 4 pasos que debemos tomar en cuenta si queremos que el Señor sane nuestras heridas.

  1. IDENTIFICAR EL DOLOR Y CONFESARLO: Nunca va a saber a lo que se enfrenta hasta que reconozca sus sentimientos. La Biblia habla sobre el problema de “guardar” un problema y no hablar sobre él. “Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca! Pero mi angustia iba en aumento; ¡el corazón me ardía en el pecho! Al meditar en esto, el fuego se inflamó y tuve que decirlo:” Salmos 39:2-3 (NVI).

Aquí leestá diciendo que guardar un dolor es como tener carbón encendido en su corazón – ¡usted es el que se va a quemar! Las heridas no se curan mientras usted las oculta. Al contrario, arden más. Ignorarlas tampoco las va a eliminar, sólo las hará peor. La Biblia dice que es agotador emocionalmente guardar heridas: “Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día”. Salmos 32:3 (NVI).

Lo primero que debe hacer es ser honesto sobre su dolor, sumiendo, su enojo, su resentimiento y su amargura sobre lo que las personas le hicieron, sobre la manera en que fue abandonado, abusado, ridiculizado y sobre la vergüenza que sintió. Tiene que revelar su dolor. Tiene que ser honesto. Primero, consigo mismo. Tiene que decir “¡Esto duele! Estoy avergonzado por esto y todavía me duele”. Segundo, tiene que ser honesto con Dios. Tiene que decir “Dios así es como me siento!” Y tiene que desahogarse, sacarlo todo de adentro. Dios puede soportarlo. Dios sabe que está herido porque Él vio cuando lo hirieron. Y Él sufrió con usted. Tiene que sacar esa herida de su corazón. Nunca va a estar bien hasta que revele sus heridas.

  • PERDONAR: No podrá mejorar mientras guarde resentimientos. Por su propio bien, tiene que olvidarse de los deseos de venganza. ¿Quiere sanarse? o ¿Quiere vengarse de quien le hizo daño? No tiene suficiente energía para hacer ambas cosas. No puede hacer ambas. Va a tener que decidir qué es lo que quiere hacer. Y ya hablamos de la importancia de perdonar.

Tiene razón. Quizás esa persona no lo merece pero tampoco usted mereció ser perdonado y Dios lo perdonó. No le estoy diciendo que perdone porque lo merecen. Les digo que los perdonen por su propio bien. No puede continuar con su vida mientras siga viviendo en el pasado. Mientras usted guarde resentimientos, está estancado. Esa persona todavía controla su vida en el presente aunque haya estado fuera de su vida por años.

Romanos 12:17-19 dice: “No paguéis a nadie mal por mal procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”

La razón por la que no actuamos correctamente es porque nos olvidamos de esto. Nos olvidamos de que Dios ve todo el daño que nos han hecho y él es nuestro juez y nuestro justiciero.

  • CREERLE A DIOS Y A NADIE MÁS: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. Romanos 12.2 (NVI)

¿Cómo nos cambia Dios? ¿Cómo nos transforma? Cambiando la manera en la que pensamos. Y ¿Cómo se hace eso? Primero, tiene que orar y segundo, tiene que llenar su mente con la Palabra de Dios, la Biblia. Entre más llene su mente con ese libro, más empezará a borrar los viejos cassettes y la verdades de Dios llenarán su mente. Tiene que tener una Biblia para construir su vida sobre la Verdad y reemplazar todas las mentiras que te ha dicho el mundo y la sociedad e incluso tu familia. Usted llenará su mente con estas cosas al memorizar versículos, estudiar y leer. Y la tercera cosa que debe hacer es creer la verdad sobre usted. ¿Cuál es su verdad? ¿Qué es lo que Dios ha dicho sobre usted? “A través de lo que Cristo hizo por nosotros Dios decidió hacernos santos ante sus ojos, sin un sólo defecto estamos frente a Él cubierto por Su amor”. Sin un sólo defecto – es así como Dios lo mira una vez que ha cruzado la línea y ha entregado su vida a Cristo. Sin un sólo defecto. Él borra todo lo que ha hecho mal – la culpa, los arrepentimientos, la vergüenza, el dolor – lo borra y dice “Vamos a empezar de nuevo”. Esto no quiere decir que usted sea perfecto o no tenga defectos pero por el amor de Cristo y su sacrificio, Dios lo ve sin defectos. Esa es la buena noticia. Él le va a decir la verdad mientras que todos los demás le van a mentir. Así que tiene que decidir: ¿Va a escuchar a los mentirosos (que le dijeron que usted no valía nada) o va a escuchar a Jesucristo? ¿Recuerdan lo que Jesucristo dijo? La Biblia dice que cuando usted está con Cristo es valioso, aceptado tal cual es, es amado, perdonado, capaz y que Dios puede utilizarlo.

  • CONCENTRESE EN EL FUTURO: Deje de enfocarse en su pasado y enfóquese en los planes que Dios tiene para su futuro. Job 11:13-16 (NVI) “Pero si le entregas tu *corazón y hacia él extiendes las manos, si te apartas del pecado que has cometido y en tu morada no das cabida al mal, entonces podrás llevar la frente en alto y mantenerte firme y libre de temor. Ciertamente olvidarás tus pesares, o los recordarás como el agua que pasó”.

Job11: 13 – 16 Primero dice “si le entregas tu corazón”. Entréguele su corazón y el deseo que tiene de vengarse de aquellos que lo lastimaron. Perdónelos ya sea que lo merezcan o no. Usted debe hacer lo correcto aunque ellos no lo hagan. ¡Hágalo!” Es lo correcto y es la única manera en que va a curar sus heridas. Entregue su corazón. Haga lo correcto que es perdonar. Segundo dice “hacia Él extiendes las manos”. Tiene que pedirle a Cristo que venga a su vida y tiene que pedirle que empiece a sanar sus heridas ocultas y tiene que pedirle que le muestre lo positivo dentro de lo negativo que le ha sucedido. Si quiere sanar sus heridas, tiene que dejar de enfocarse en su dolor y empezar a enfocarse en su Sanador. Deje de pensar y obsesionarse con su dolor y las personas que lo hirieron. Empiece a enfocarse en Jesucristo que es el que lo puede sanar – Jehová Rafa “El Dios que te sana”. Él es la respuesta, nadie más. Lo tercero que tiene que hacer es “Enfrentarse al mundo…de Nuevo”. No se retire del mundo. No se encierre en un armario. Siga viviendo. Deje de decir “Soy una victima”. Empiece a decir “¡Ya no soy una victima!” Mire hacia delante. Siga estos pasos y verá lo que sucede.

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