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A DÓNDE VAN NUESTROS SERES QUERIDOS

Nunca vamos a experimentar la muerte de nuestros seres queridos o la de nosotros mismos como algo natural, nunca lo aceptaremos como algo normal, porque como dice Eclesiastés 3:11, Dios puso eternidad en nuestros corazones cuando nos creó y sabemos según el libro de Génesis que fuimos hechos a su imagen y semejanza. Entonces, no fuimos creados para morir, pero lamentablemente, estamos en un mundo caído en el cual entró la muerte a causa del pecado del hombre, por lo cual el Señor dijo que volveríamos al polvo del cual fuimos tomados, de allí que nuestro cuerpo tenga que experimentar la muerte.

Por eso duele tanto esa pérdida, por eso es un verdadero desafío aprender a lidiar con la muerte física, tanto para entender que algún día vamos a morir nosotros mismos, como para aceptar que un ser querido pueda partir. Es natural y no debes sentirte culpable por llorar a un ser querido. Jesús lloró por Lázaro aun cuando sabía que lo iba a resucitar, ¿por qué lloró? Probablemente porque sintió dolor igual que lo sentimos nosotros de que a causa de la perdición del mundo tengamos que vivir estas situaciones tan dolorosas.

Pero tenemos que internalizar que no hay pérdidas accidentales, que no fue que se le escapó a Dios de las manos, o que Dios no cuidó de esa persona, o que se fue muy pronto. Debemos entender que Dios tiene el control de todas las cosas. El poder, la soberanía y justicia le corresponden a él.

La muerte que para ti y para mí es repentina o accidental, para Dios no lo es, para el no hay imprevistos ni accidentes. Recuerda que la voluntad de Dios es buena agradable y perfecta. Todo obra para su propósito perfecto.

Nosotros no tenemos la respuesta de por qué muere una persona a los 90 y otra persona muere a los 20, 15, 5 años o menos, hay cosas a las que simplemente en nuestra humanidad no podemos darles respuestas, la única que tenemos es que dolorosamente estamos en un mundo caído. Y hay otra respuesta poderosa que todos debemos saber, verdades que tenemos que aceptar: Dios es bueno, todo lo que ocurre, hasta lo más doloroso, obra para el bien de quienes lo aman y Dios hace todo para su gloria.

2 Corintios 5 explica que para el que cree en Cristo es una esperanza el poder tener el cuerpo celestial que nos espera y poder dejar este que tenemos, que realmente estamos presos en esta morada terrenal.

Ciertamente van a venir quizás muchos cuestionamientos a nuestra mente a causa de la pérdida de ese ser amado. Pero debemos siempre mantener en nuestros pensamientos que El Señor es justo y soberano, El Señor es bueno, El Señor es fiel. Quizás te tomará un tiempo poder entender esto y allí es cuando entra en juego lo que es fortalecerte espiritualmente en estos tiempos, como te aconsejamos en el foro, refúgiate en Dios, rodéate de personas que te aman y que quieren apoyarte en este momento.

Es importante que tengas un alma que se deje consolar, no es sano que cierres tu corazón a recibir consuelo de parte de Dios y de tus seres queridos. Si no estamos a la espera o expectativa de una consolación divina, es posible que la menospreciemos o dejemos pasar desapercibida cuando pasa frente a nuestros ojos. Que esta pérdida no te haga perder la capacidad de todo gozo, porque Dios nos consuela de muchas maneras, si te detienes a mirar a tu alrededor, verás que ahora mismo están pasando muchas cosas que Dios está permitiendo para consolarte.

Han preguntado algunas personas, ¿a dónde van nuestros seres queridos?¿dónde está ese ser amado que se fue? ¿Cómo se que está bien?, a lo que hoy les tenemos una respuesta:

Cuando alguien muere, dice la biblia que está dormido, eso no quiere decir que no seamos conscientes, sino que tu alma pasa a un estado en el que espera hasta el día de la resurrección, donde tendremos nuevamente un cuerpo físico. Pero tenemos conciencia de dónde estamos después de morimos.

No sabemos a ciencia cierta si ellos nos pueden ver y oír, porque la palabra de Dios no dice nada concreto al respecto, pudiera ser que si, como pudiera ser que no. Pero si podemos tener la certeza de que están mejor que aquí.

En Apocalipsis 6: 9-11 se nos muestra una revelación recibida por el apóstol Juan cuando su espíritu fue llevado al cielo y pudo ver las almas de los que habían muerto por causa de Cristo, hablando nada más y nada menos que con Dios, rogándole que hiciera justicia, le clamaban preguntando cuándo juzgaría al mundo y vengaría su muerte, y luego de esto se les vistió con túnicas blancas y se les dijo que descansaran un poco más hasta que se complete el número de mártires que como ellos morirán por Jesús.

Esto nos revela que ciertamente, después de morir, nuestra alma puede sentir y en el lugar a dónde vamos, somos conscientes de lo que ocurre, en cuanto a cuando les dice que descansen podemos interpretar, que cuando están en el cielo no sufren de estrés, no hay angustia, no hay dolor, no hay enfermedad, en el cielo hay un real descanso y una eterna paz.

Tú te preguntarás ¿Por qué no podemos escuchar a esas almas? Porque no están dentro de nuestra atmósfera, están en otra dimensión. Y es importante que sepas que la biblia condena el intentar comunicarse con ellos, no está bien que busques medios para comunicarte con esa persona.

En Lucas 16  también podemos ver que se puede sentir en esa etapa, que estamos conscientes, no dejamos de existir. En ese pasaje bíblico se refleja una realidad que no debemos ignorar y es que el lugar al cual vamos a ir, dependerá de si somos o no salvos.

Amado y amada, nuestra esperanza es morir en Cristo, necesitamos recibir a Cristo en nuestros corazones para poder tener garantía de que nuestro destino es estar en la presencia de Dios, es la única manera de darle a nuestros seres amados el día de mañana la certeza de que partimos con el Señor y que estamos en ese lugar de descanso hasta nuestra resurrección en cuerpos nuevos.

Quizás hay quienes dicen, ¿y quién me garantiza eso?, ¿Qué pasa si yo acepto a Cristo como mi salvador y resulta que todo esto de la salvación era mentira? Como respuesta a estas interrogantes podría pasar el día hablándote de argumentos que afirmen que existe Dios y que existe un cielo y un infierno, pero sólo te voy leer cuatro escenarios descritos por Blaise Pascal, en la denominada apuesta de Pascal, que básicamente dice que es mejor “apostar” por creer en Dios, que no hacerlo:

  • Puedes creer en Dios; si existe, entonces irás al cielo.
  • Puedes creer en Dios; si no existe, entonces no ganarás nada.
  • Puedes no creer en Dios; si no existe, entonces tampoco ganarás nada.
  • Puedes no creer en Dios; si existe, entonces no irás al cielo.

Si no has aceptado a Jesús como tu salvador y quieres hacerlo hoy, es muy fácil, sólo repite después de mi: Señor Jesús, hoy reconozco que soy un pecador, te pido que me limpies con tu sangre y me perdones por haber estado alejado de ti. Hoy te abro la puerta de mi corazón y te invito a morar en él, te reconozco como mi único y suficiente salvador y acepto el sacrificio que hiciste al morir por mí en la cruz, para que yo hoy pueda recibir la vida eterna. Gracias Señor por tu amor, Amén.

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